El Sol registró una llamarada solar de clase M8.1 el 20 de agosto de 2026, originada en la región activa AR4513. Según datos del Centro de Predicción del Clima Espacial de la NOAA, el fenómeno alcanzó su máximo a las 11:42 UTC y estuvo acompañado por una eyección de masa coronal. La dependencia estadounidense mantiene vigilancia sobre esta región y contempla una probabilidad de 40% para nuevas llamaradas de clase M y de 10% para eventos de clase X durante las siguientes 24 horas.
La presencia de una CME no implica por sí misma una tormenta geomagnética severa, ya que sus posibles efectos dependen de la trayectoria y características de la eyección. Estos fenómenos pueden generar alteraciones en radio, navegación, satélites y redes eléctricas cuando alcanzan determinada intensidad.












