La neurogastronomía estudia cómo factores externos, incluido el sonido, pueden influir en la percepción de los alimentos. Algunos experimentos han encontrado que ciertos sonidos pueden modificar la sensación de dulzor, frescura o intensidad de determinados sabores. El fenómeno está relacionado con la interacción entre los sistemas cerebrales que procesan el gusto y la audición.