Las plantas no duermen como los seres humanos, pero sí modifican su actividad durante la noche debido a un sistema interno conocido como reloj circadiano. Este mecanismo regula distintos procesos de acuerdo con los ciclos de luz y oscuridad.
Al caer el sol, algunas especies cierran sus hojas o pétalos mediante un fenómeno conocido como nictinastia. También disminuyen la fotosíntesis y el crecimiento activo, mientras aumentan procesos metabólicos relacionados con la reparación de tejidos y el manejo de reservas de energía.
Investigaciones científicas han identificado ciclos diarios en una parte importante de sus genes, que permiten a las plantas anticipar cambios ambientales y ajustar funciones como la defensa y la apertura de los estomas.












