La llamada “cara de póker” puede describir una apariencia con poca expresión y estar relacionada con determinadas condiciones neurológicas, musculares o daños en los nervios faciales. Entre las enfermedades que pueden presentar reducción de los movimientos faciales se encuentra el Parkinson.
La falta de expresión puede afectar la comunicación no verbal y generar interpretaciones erróneas en las relaciones personales o laborales. El tratamiento depende de la causa y puede incluir rehabilitación física, ejercicios faciales u otras intervenciones indicadas por especialistas.