Durante las celebraciones por los 900 años del regreso de las reliquias de Santa Ágata a Catania, Sicilia, un sacerdote realizó una ceremonia en la que manipuló el cráneo atribuido a la santa y lo colocó nuevamente dentro de su busto-relicario.
La Iglesia Católica considera el cráneo una reliquia de primer grado, debido a que corresponde a una parte del cuerpo atribuida a una persona reconocida como santa.
La pieza se conserva dentro de un busto-relicario de 1376 que representa a Santa Ágata. El acto formó parte de las celebraciones por los 900 años del regreso de sus reliquias a Catania, ocurrido en 1126. La conservación y veneración de estos restos forman parte de una tradición religiosa vinculada con una de las principales devociones de Sicilia.












