Muchas personas experimentan mayor cansancio cuando cambian las condiciones climáticas. De acuerdo con estudios citados por la National Sleep Foundation, factores como la temperatura, la presión atmosférica y la cantidad de luz solar pueden influir en el ritmo circadiano del cuerpo.
Cuando el clima cambia bruscamente, el organismo necesita adaptarse y esto puede provocar sensación de fatiga, somnolencia o menor energía. Además, la reducción de luz natural durante ciertos periodos puede alterar la producción de melatonina y serotonina.
Mantener una buena hidratación, dormir adecuadamente y exponerse a la luz natural puede ayudar a reducir este efecto.