La historia ha mostrado que cuando el poder comienza a señalar, registrar o clasificar a quienes piensan diferente, la libertad de expresión puede quedar en riesgo. A lo largo del tiempo, gobiernos como los de Goebbels y Mussolini, así como los de Stalin, Pinochet, Chávez y Ortega, recurrieron de distintas formas a mecanismos de señalamiento y persecución contra opositores y voces críticas.