En México, las micro, pequeñas y medianas empresas constituyen el 99.8 por ciento del total de negocios formales. Su papel es mucho más grande de lo que aparenta: generan alrededor del 70 por ciento del empleo formal y aportan entre el 52 y 55 por ciento del Producto Interno Bruto nacional.
Además de su peso económico, impulsan la innovación, sostienen cadenas productivas locales y permiten que regiones enteras mantengan su dinamismo comercial. Sin embargo, enfrentan desafíos como acceso limitado al financiamiento, alta competencia y una tasa de mortalidad empresarial elevada en los primeros años de operación.
Las microempresas, aunque pequeñas en tamaño, son gigantes en impacto: sin ellas, México no tendría la misma estabilidad económica ni capacidad de crecimiento.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES













