Oler flores recién cortadas activa el sistema límbico, encargado de la memoria y las emociones. Aromas como lavanda o jazmín reducen la frecuencia cardiaca, disminuyen la tensión muscular y estimulan neurotransmisores que generan bienestar y calma mental. Esta conexión explica el poder de la aromaterapia natural en la concentración y la relajación.













