Este método llamado Leitner, utiliza tarjetas con preguntas y respuestas que se organizan en distintos compartimentos o niveles. Cada vez que un estudiante acierta, la tarjeta avanza a un nivel con repeticiones menos frecuentes; cuando falla, regresa al inicio.
De este modo, los conceptos más difíciles se repasan más seguido, y los ya dominados se revisan con menos frecuencia. Este sistema, creado en los años setenta, sigue vigente porque aprovecha cómo funciona la memoria a largo plazo, distribuyendo la práctica en intervalos estratégicos y evitando el olvido.
El método Leitner no solo mejora la retención, también optimiza el tiempo de estudio, convirtiéndolo en un recurso clave para estudiantes y profesionales.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES













