Redes sociales, compras en un clic y series bajo demanda entrenan al cerebro para recibir recompensas instantáneas. Esto dispara dopamina de manera repetida, generando un patrón similar al de la adicción.
Como consecuencia, se debilita el autocontrol, aumentan la procrastinación y la dificultad para mantener objetivos a largo plazo. Los expertos llaman a recuperar la tolerancia a la espera mediante hábitos como la meditación y la planificación consciente.
La paciencia, en tiempos de inmediatez, se convierte en un músculo que necesitamos ejercitar.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES