Los tsunamis se forman por movimientos bruscos del fondo marino como terremotos, erupciones volcánicas o deslizamientos submarinos, que desplazan enormes masas de agua. Estas olas pueden alcanzar hasta 800 km/h y crecer varios metros al llegar a la costa, generando destrucción masiva. Su poder letal, la velocidad de impacto y la dificultad para evacuar a tiempo los convierten en uno de los fenómenos naturales más devastadores del mundo. Aunque los sistemas de alerta han mejorado, el peligro sigue presente, sobre todo en regiones sísmicamente activas.
JACOBO FLORES













