Investigaciones de la Universidad de Pensilvania demostraron que pasar horas comparándose en redes sociales eleva la ansiedad y disminuye la autoestima. Este fenómeno ocurre porque el cerebro procesa los perfiles idealizados como un estándar de éxito y felicidad inalcanzable.
Lo que parece un hábito inofensivo activa la autocrítica constante, reduce la satisfacción personal y puede derivar en cuadros depresivos. Limitar el tiempo frente a la pantalla, así como fomentar interacciones cara a cara, son medidas clave para proteger la salud mental.
Las comparaciones digitales pueden parecer normales, pero tienen un costo psicológico más alto de lo que imaginas.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES