El estrés crónico provoca la liberación constante de hormonas como el cortisol, que afecta a los melanocitos, las células responsables del pigmento del cabello. Cuando estas células se dañan, el cabello pierde color más rápido, acelerando la aparición de canas.
Este efecto es más pronunciado en personas con predisposición genética, lo que explica por qué algunos encanecen prematuramente bajo presión prolongada. Controlar el estrés y cuidar la salud mental puede tener un impacto visible en la apariencia del cabello con el tiempo.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES
TE PUEDE INTERESAR: Demasiado cariño puede estresar a tu perro: lo que revela un nuevo estudio













