El plástico de burbujas nació en 1957 como un experimento fallido de papel tapiz, pero se convirtió en un ícono del embalaje tras ser usado por IBM para proteger equipos. Hoy es esencial en la industria del embalaje y un fenómeno cultural, también famoso por su uso para aliviar el estrés. Es un ejemplo de cómo un fracaso puede transformarse en un éxito inesperado.