El fuego tras el incendio en Hong Kong arrasó con siete de las ocho torres residenciales del complejo; los andamios de bambú y materiales inflamables en remodelación aceleraron la propagación. Más de 1.250 bomberos y 26 equipos de rescate trabajan aún en el sitio; muchas unidades siguen humeando y hay riesgo de derrumbe parcial debido a daños estructurales.
Se habilitaron al menos 20 refugios y centros de apoyo para los aproximadamente 900 evacuados. Las autoridades investigan posibles negligencias en la construcción. El desastre en Tai Po deja tras de sí ruinas humeantes y una crisis humanitaria en marcha: mientras rescates e investigaciones siguen, las imágenes de destrucción sirven como advertencia sobre los riesgos de la renovación sin normas de seguridad.
CON INFORMACIÓN DE DOMINIQUE FEMAT