Los influencers han transformado la forma de consumir productos y el impacto va más allá de la economía. Millones de usuarios confían más en sus recomendaciones que en la publicidad tradicional. Sin embargo, la exposición a estilos de vida idealizados puede afectar la autoestima, especialmente en adolescentes y jóvenes. A la par, algunos creadores generan comunidad y fomentan hábitos saludables.













