Investigaciones médicas revelan que quienes duermen menos de seis horas tienen hasta un 30 % más riesgo de padecer hipertensión, infartos y arritmias. La falta de descanso altera los ritmos circadianos, incrementa el cortisol y eleva los niveles de inflamación en el organismo.
A largo plazo, acelera el envejecimiento celular y reduce la esperanza de vida. Los expertos recomiendan entre 7 y 8 horas de sueño de calidad, con horarios regulares y un ambiente adecuado. Dormir bien no es un lujo, es una inversión en años de vida y salud cardíaca.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES