Programas de inteligencia artificial aplicados en aulas no solo refuerzan materias académicas, también entrenan a estudiantes en reconocer emociones, comunicarse de forma asertiva y resolver conflictos.
Estas herramientas analizan patrones de lenguaje y expresión para brindar retroalimentación inmediata. Expertos destacan que, combinadas con docentes, podrían reducir el acoso escolar, mejorar la convivencia y fortalecer la resiliencia emocional desde la infancia.
La IA promete un futuro educativo en el que aprender a sentir será tan importante como aprender a pensar.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES