El informe global de la UNESCO sobre hábitos de lectura revela que desde 2010, el tiempo dedicado a leer libros completos ha disminuido un 30%, especialmente entre jóvenes de 15 a 29 años. En su lugar, se consume más contenido breve como titulares, posts en redes sociales y textos digitales fragmentados. Aunque se leen más palabras por día, la comprensión lectora ha disminuido. El cerebro se adapta al escaneo rápido, lo que transforma el modo en que se procesa la información. Hoy leemos diferente, pero no necesariamente mejor.
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