Un estudio publicado en Nature señala que la muerte del Sol no implicaría el final de todo el sistema solar. El análisis del planeta WD1856b, observado con el Telescopio Espacial James Webb, sugiere que algunos planetas gigantes podrían sobrevivir a la evolución de su estrella hacia una enana blanca, aunque los planetas más cercanos serían destruidos.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES