Según la National Sleep Foundation, la falta de sueño puede afectar la concentración, la memoria y el rendimiento escolar. Además, dormir tarde altera la producción de hormonas como la melatonina y puede influir en el crecimiento, el estado de ánimo y el sistema inmunológico.
Niños con malos hábitos de sueño suelen presentar irritabilidad, hiperactividad y mayor riesgo de obesidad. Especialistas recomiendan establecer rutinas nocturnas y horarios fijos para garantizar un descanso óptimo.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES













