Investigadores marinos documentaron múltiples casos de orcas atacando focas, aves y marsopas solo para abandonarlas después. Estos comportamientos, registrados en el Pacífico Norte y otras regiones, no responden a instintos de supervivencia, sino a dinámicas sociales o lúdicas.
Se cree que las orcas jóvenes practican habilidades de caza, mientras los adultos podrían estar estimulando su mente o enseñando a las crías, todo sin buscar alimento. No es hambre, es juego. Las orcas muestran una conducta tan compleja como inquietante en los océanos del mundo.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES