Cuando reímos, el cuerpo libera endorfinas y oxigena los pulmones, pero el efecto más sorprendente está en el sistema inmune. Investigadores han comprobado que la risa aumenta la actividad de células llamadas NK, que combaten virus y células anormales.
Además, incrementa la producción de anticuerpos y reduce el cortisol, responsable de debilitar las defensas en situaciones de estrés. Una buena carcajada, incluso simulada en terapia, puede reforzar al organismo frente a infecciones. La risa, más que un pasatiempo, es un refuerzo biológico que tu cuerpo agradece cada día.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES