El efecto placebo se asocia con mejoras gracias a la creencia positiva, pero su opuesto, el nocebo, ocurre cuando una persona anticipa efectos negativos y estos terminan manifestándose físicamente. Puede aparecer en tratamientos médicos cuando el paciente espera reacciones adversas, o incluso al recibir información alarmante sobre su salud.
El cerebro libera sustancias y activa respuestas fisiológicas que imitan una enfermedad, aunque no exista daño real. Esto explica por qué el miedo y las creencias negativas pueden generar dolor, náuseas, mareos o fatiga.
Mantener una comunicación médica clara y libre de alarmismo es fundamental para reducir la influencia del nocebo.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES
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