Los llamados earworms o “gusanos musicales” son fragmentos de canciones que se repiten en la mente de manera involuntaria. Generalmente son estribillos simples y repetitivos. Los neurocientíficos explican que ocurren porque la mente busca completar patrones musicales. Escuchar la canción completa o distraerse con otra melodía puede ayudar a sacarlos de la cabeza.