En la región de Kumasi, Ghana, seguidores de Ebo Noah un hombre que se autoproclamó profeta afirmando que un diluvio global destruiría el mundo el 25 de diciembre de 2025 y promovió la construcción de grandes arcas de madera para sobrevivir reaccionaron con violencia tras el fracaso de la predicción.
Durante semanas, cientos de personas vendieron sus pertenencias, abandonaron casas y trabajos para donar recursos a la construcción de estas embarcaciones inspiradas en la historia bíblica del Arca de Noé, creyendo que serían su salvación.
Al no ocurrir la supuesta inundación y tras un nuevo mensaje del profeta indicando que el diluvio había sido “pospuesto” y pidiendo continuar con el proyecto, la frustración de los fieles se transformó en indignación. La mañana del 26 de diciembre, una multitud rodeó uno de los astilleros y prendió fuego a una de las estructuras que asociaban con el líder religioso, acto que fue registrado y difundido en redes sociales.
El caso ha generado amplio debate en redes y medios internacionales sobre la influencia de predicciones apocalípticas virales y el impacto social y económico en comunidades enteras, sin que hasta ahora exista confirmación de los pronósticos originales del supuesto profeta.
CON INFORMACIÓN DE DOMINIQUE FEMAT