El sesgo de negatividad explica por qué las personas pueden recordar con mayor facilidad experiencias negativas que acontecimientos positivos. Este mecanismo psicológico tiene un origen evolutivo relacionado con la necesidad de identificar amenazas y responder ante ellas.
La información citada de la Asociación Americana de Psicología señala que las experiencias negativas pueden generar una respuesta emocional más intensa y favorecer su consolidación en la memoria. Este sesgo también puede influir en la percepción personal y el estado de ánimo












