Los sonidos de lluvia y tormenta han sido estudiados por sus posibles efectos sobre la relajación y el estado psicológico. Investigaciones sobre actividad cerebral han relacionado determinados sonidos naturales con un aumento de las ondas alfa, asociadas con estados de relajación. La lluvia, el agua y otros sonidos constantes pueden ayudar a disminuir la percepción de estímulos externos y favorecer una sensación de calma en algunas personas. La respuesta, sin embargo, puede variar según las preferencias y condiciones de cada individuo.












