ormir bien no detiene el envejecimiento, pero sí permite que el organismo realice procesos importantes de recuperación. Los Institutos Nacionales de Salud (NIH) señalan que durante el sueño se producen hormonas que participan en la reparación de células y tejidos, mientras que el descanso también influye en la memoria y el sistema inmunitario.
En adultos, los CDC recomiendan dormir al menos siete horas por noche. Mantener horarios regulares y reducir la exposición a luz artificial antes de acostarse también puede favorecer un mejor descanso.












