Las plantas pueden responder a frecuencias sonoras específicas que estimulan sus procesos biológicos. Investigaciones revelan que sonidos entre 100 y 500 Hz activan genes relacionados con el crecimiento y la defensa en especies como Arabidopsis thaliana. Algunos agricultores usan música para potenciar la floración en invernaderos, demostrando que las vibraciones influyen en el desarrollo vegetal.