En privado, algunos militantes de Morena llevan un estilo de vida que contrasta con la austeridad que promulga su presidenta nacional, Luisa Alcalde.
De celebraciones con champaña a prendas y cenas ostentosas, la coherencia entre el discurso público y las acciones privadas se pone en entredicho. La imagen de “vida sencilla” parece limitarse a los micrófonos; fuera de las cámaras, predominan muestras de lujo.