Un estudio advierte que cenar embutidos, pan blanco, cereales azucarados y lácteos altos en grasa altera el metabolismo, favorece la grasa abdominal y reduce la calidad del sueño. El aumento del cortisol dificulta la pérdida de peso nocturna, por lo que se recomienda optar por proteínas ligeras, verduras cocidas y grasas saludables por la noche.
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