La Universidad de Virginia documentó más de 2,500 casos de niños que aseguran recordar vidas pasadas con detalles como nombres, direcciones y causas de muerte, que luego fueron verificados. Aunque la ciencia no tiene explicación definitiva, el fenómeno sigue siendo objeto de estudio por su coherencia y recurrencia, planteando interrogantes sobre la memoria y la conciencia humana.
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