Francia ha visto cerrar más de 4 600 discotecas desde los años 80, quedando solo unas 1 400 en todo el país. La Generación Z prefiere actividades en casa como videojuegos, streaming o reuniones privadas, lo que ha acelerado la caída de la industria nocturna. El fenómeno también ocurre en el Reino Unido y amenaza con una crisis global de los clubes nocturnos. La vida nocturna se transforma, dejando atrás las pistas de baile tradicionales en favor de un ocio digital y hogareño.