El calendario maya combinaba astronomía, matemáticas y cosmovisión espiritual mediante sistemas como el Tzolk’in, el Haab’ y la Cuenta Larga. Expertos del INAH y la UNESCO aclaran que este sistema no anunciaba el fin del mundo en 2012, sino el cierre de un ciclo y el inicio de otro, acorde a una visión cíclica del universo.