La respiración está vinculada al sistema nervioso: una respiración rápida activa el estado de alerta, mientras que la respiración profunda reduce el cortisol y promueve la calma. Técnicas como la respiración diafragmática o 4-7-8 ayudan a controlar el estrés, mejorar la concentración y regular emociones.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES