La psicología psicosomática explica que las emociones reprimidas pueden expresarse a través del cuerpo. Estrés sostenido y tensión emocional activan respuestas físicas que favorecen dolores musculares, cefaleas y problemas digestivos. Especialistas señalan que el sistema nervioso permanece en estado de alerta cuando las emociones no se procesan, por lo que atender la salud emocional es clave para prevenir molestias físicas persistentes.