En Fort Collins, Colorado, varios conejos salvajes han sido vistos con protuberancias negras similares a cuernos o tentáculos, causadas por el virus Shope papillomavirus. Esta infección, transmitida por insectos como pulgas y garrapatas, produce crecimientos de queratina que pueden interferir con la alimentación o visión del animal. Aunque no es peligrosa para humanos ni mascotas, este fenómeno ha inspirado leyendas como la del jackalope. Además, el estudio de este virus ha sido clave para entender cómo ciertas infecciones pueden provocar cáncer en animales y humanos. Lo que parece una criatura de terror es en realidad un fenómeno biológico que mezcla mito, ciencia y naturaleza en el corazón de Colorado.
DOMMINIQUE FEMAT