El rover Curiosity de la NASA captó en el cráter Gale una formación rocosa de 2.5 cm que recuerda a un coral terrestre. Aunque no es evidencia de vida, su origen se asocia a depósitos minerales en presencia de agua líquida en el pasado. Procesos de erosión revelaron la estructura, reforzando la hipótesis de que Marte pudo haber tenido condiciones habitables y abriendo nuevas preguntas sobre su historia geológica.
DOMMINIQUE FEMAT