Un meta-análisis publicado en Frontiers in Public Health en 2025, que revisó nueve ensayos clínicos con más de 500 participantes, encontró que quienes realizaron ejercicio intenso presentaron mejoras significativas en la severidad de la depresión frente a los grupos de control.
Otros trabajos, como el realizado en Frontiers in Psychology, compararon entrenamiento por intervalos de alta intensidad con ejercicio moderado. Ambos redujeron síntomas, pero el grupo de alta intensidad mostró efectos superiores.
Una revisión en el British Journal of Sports Medicine confirmó que la actividad física, en todas sus formas, es beneficiosa, aunque los mayores beneficios suelen observarse en niveles más altos de exigencia.
CON INFORMACIÓN DE DOMINIQUE FEMAT