Aunque muchas personas lo hacen por alivio o costumbre, tronarse el cuello o la espalda puede tener efectos mortales. El Instituto Nacional de Neurología confirma que ciertos movimientos bruscos pueden dañar arterias vertebrales, provocando coágulos, disecciones arteriales e incluso infartos cerebrales.
En Estados Unidos y México ya se han documentado muertes relacionadas con este hábito. El riesgo aumenta cuando la manipulación es frecuente o realizada sin supervisión médica. Lo que parece una liberación de tensión puede convertirse en una emergencia médica irreversible.
CON INFORMACIÓN DE JACOBO FLORES
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