Permanecer sentado durante muchas horas ralentiza la circulación sanguínea y reduce la actividad muscular, lo que provoca rigidez, dolor lumbar y tensión en cuello y hombros. Además, el metabolismo se vuelve más lento, afectando la regulación del azúcar en sangre y la quema de grasas. Investigaciones señalan que el sedentarismo prolongado incrementa el riesgo de fatiga crónica y problemas cardiovasculares, incluso en personas que realizan ejercicio regularmente. Especialistas recomiendan levantarse y moverse brevemente cada 30 o 60 minutos para contrarrestar estos efectos.