La estrategia de Hugo Chávez para establecer una dictadura en Venezuela fue evidente: concentrar el poder legislativo, debilitar la independencia del poder judicial y controlar los órganos electorales. De esta forma se consolidó un sistema en el que las elecciones dejaron de ser organizadas por los ciudadanos y pasaron a depender del gobierno. Ese modelo resultó llamativo para distintos líderes de América Latina.