La falta de motivación ocasional es parte natural del estado de ánimo y suele relacionarse con el cansancio o el estrés. Sin embargo, especialistas advierten que cuando se extiende por semanas y afecta el trabajo, las relaciones o los hábitos, puede estar vinculada con alteraciones en el sistema de recompensa del cerebro. Psicólogos recomiendan observar su duración e impacto, ya que detectar a tiempo estos cambios puede prevenir problemas emocionales más graves.