La flor de loto ha reaparecido en el lago Wular de Cachemira tras casi 30 años, resultado de un programa de conservación iniciado en 2020 que eliminó sedimentos y especies invasoras. Su regreso no solo embellece el humedal, sino que impulsa la economía local con la venta del nadru, fortalece la biodiversidad y simboliza la resiliencia del ecosistema.