La glucosa y la fructosa se procesan de manera diferente en el organismo y generan efectos distintos en los niveles de energía. Expertos advierten que el consumo desbalanceado, especialmente en ayunas o de noche, puede provocar picos de azúcar seguidos de fatiga, antojos y dificultad para concentrarse. La combinación con fibra, proteínas o grasas y un consumo moderado ayudan a evitar los bajones energéticos.