Estudios recientes indican que el cerebro humano es capaz de anticipar eventos negativos hasta medio segundo antes de que ocurran. Este proceso es controlado por la amígdala, una región cerebral clave en la respuesta al miedo y la supervivencia. Gracias a este mecanismo, el cuerpo puede reaccionar de forma inmediata ante posibles amenazas sin que la mente consciente intervenga. Esta capacidad predictiva es considerada un “sexto sentido” evolutivo que ha permitido a los humanos responder con rapidez ante situaciones de riesgo.