El llanto tiene beneficios más allá de lo emocional: estudios científicos demuestran que activa la liberación de endorfinas y oxitocina, hormonas que reducen la percepción del dolor físico y generan calma. Llorar es un mecanismo biológico que favorece la recuperación emocional y corporal, reforzando su papel como respuesta natural de defensa y equilibrio.