Un estudio longitudinal en Finlandia encontró que a los 36 años comienzan a manifestarse con mayor claridad los efectos del tabaquismo, alcohol, inactividad y mala alimentación. Los participantes con hábitos de riesgo mostraron peor salud física y mental. Otros estudios señalan que estos factores pueden acelerar la edad biológica, reflejando cómo el cuerpo responde a las decisiones tomadas en décadas previas.